Cómo calcular el límite de crédito de un cliente paso a paso

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Un cliente quiere comprarnos 300.000 euros al año y pagar a 60 días.

¿Cuánto crédito deberíamos concederle?

A primera vista puede parecer una cuestión sencilla. Si calculamos cuánto dinero tendrá normalmente pendiente de pago, podemos obtener una primera cifra.

Pero esa cifra no nos dice todavía si es prudente asumir ese riesgo.

Porque para calcular correctamente el límite de crédito de un cliente hay que responder a tres preguntas diferentes:

¿Cuánto crédito necesita para comprarme?

¿Cuánto riesgo puede soportar ese cliente según su situación financiera?

¿Cuánto riesgo estoy dispuesto a asumir yo si finalmente no paga?

La combinación de esas tres respuestas es la que permite establecer un límite de crédito realmente útil.

✅ Respuesta rápida: cómo calcular el límite de crédito de un cliente

Una primera aproximación al crédito necesario puede obtenerse mediante esta fórmula:

Crédito necesario = ventas anuales previstas × plazo medio de cobro / 360

Por ejemplo, si prevemos vender a un cliente 300.000 € al año con un plazo medio de cobro de 60 días:

300.000 × 60 / 360 = 50.000 €

El cliente necesitaría mantener aproximadamente 50.000 € de crédito comercial abierto para comprar regularmente ese volumen.

Pero atención:

50.000 € es el crédito que necesita para operar con nosotros. No significa necesariamente que debamos concedérselo.

Antes de aprobar ese importe hay que comprobar su solvencia, comportamiento de pago, endeudamiento, incidencias, rating, exposición actual y nuestra propia capacidad para soportar un posible impago.

Ahí está la verdadera diferencia entre calcular una necesidad de crédito y establecer un límite de riesgo.


💳 Qué es el límite de crédito de un cliente

El límite de crédito es el importe máximo de exposición que una empresa decide aceptar frente a un determinado cliente.

Supongamos que hemos establecido:

Límite de crédito: 50.000 €

y el cliente ya tiene:

Facturas pendientes: 38.000 €

En principio nos quedarían:

50.000 – 38.000 = 12.000 €

de crédito disponible.

Si realiza un nuevo pedido de 20.000 €, aceptar toda la operación elevaría nuestra exposición a:

58.000 €

y superaríamos en 8.000 € el límite establecido.

Ese límite permite transformar algo tan abstracto como el riesgo financiero en una regla concreta para las decisiones comerciales.


📊 Límite de crédito, crédito necesario y exposición: no son lo mismo

Esta distinción es fundamental.

Concepto Qué responde
Crédito necesario ¿Cuánto necesita tener pendiente para comprarnos al volumen y plazo previstos?
Límite de crédito ¿Cuánto riesgo estamos dispuestos a asumir con ese cliente?
Exposición actual ¿Cuánto tenemos realmente comprometido en este momento?
Crédito disponible ¿Cuánto margen queda antes de alcanzar el límite?

Un cliente puede necesitar 80.000 € para trabajar normalmente con nosotros y, sin embargo, nuestro análisis determinar que no queremos asumir más de 40.000 €.

En ese caso existe una diferencia que tendremos que gestionar comercialmente.

No significa necesariamente perder al cliente.

Puede significar modificar las condiciones de la operación.


🧮 Fórmula para calcular el crédito necesario de un cliente

La fórmula más sencilla parte de dos variables:

Crédito necesario = ventas anuales × días medios de cobro / 360

Imaginemos:

  • ventas anuales previstas: 240.000 €;

  • plazo pactado: 60 días.

El cálculo sería:

240.000 × 60 / 360 = 40.000 €

Por tanto, para mantener ese ritmo de compras pagando regularmente a 60 días, el cliente necesitaría aproximadamente 40.000 € de crédito abierto.

¿Por qué se utiliza 360?

En numerosos cálculos financieros se utiliza un año comercial de 360 días para simplificar las operaciones.

También podría realizarse un cálculo exacto con 365 días si así lo establece nuestro sistema interno.

Lo importante es utilizar un criterio coherente.


⏱️ El plazo real de pago es más importante que el plazo firmado

Aquí aparece uno de los errores más habituales.

Imaginemos que las condiciones comerciales dicen:

Pago a 60 días.

Pero nuestro histórico demuestra que ese cliente realmente paga, de media, a los 75 días.

Si calculamos el límite utilizando únicamente los 60 días contractuales:

240.000 × 60 / 360 = 40.000 €

Sin embargo, utilizando el comportamiento real:

240.000 × 75 / 360 = 50.000 €

La diferencia es de:

10.000 €

Nuestra empresa está financiando realmente 50.000 €, aunque sobre el papel haya establecido un plazo de 60 días.

Por eso, cuando existe histórico suficiente, resulta más útil trabajar con el plazo real medio de cobro que con el plazo teórico establecido en la factura.


🆕 Cómo calcular el límite para un cliente nuevo

Con un cliente nuevo tenemos un problema evidente:

todavía no sabemos cómo nos paga.

En ese caso tendremos que utilizar:

  • ventas previstas;

  • plazo comercial acordado;

  • información financiera;

  • comportamiento conocido con otros proveedores cuando exista información disponible;

  • incidencias;

  • score o rating;

  • sector;

  • antigüedad;

  • y límites u opiniones de crédito procedentes de fuentes especializadas.

Supongamos que un nuevo cliente espera comprarnos:

360.000 € al año

y solicita:

60 días de pago.

Su necesidad teórica sería:

360.000 × 60 / 360 = 60.000 €

La pregunta que debemos resolver a continuación no es matemática:

¿Existen razones suficientes para asumir 60.000 € de riesgo con una empresa con la que todavía no tenemos experiencia?

Ahí comienza el análisis de crédito.


🔎 Paso 1. Calcular cuánto crédito necesita realmente

El primer paso consiste en estimar el saldo que normalmente permanecerá pendiente.

Para ello necesitamos conocer:

Ventas anuales previstas × plazo de pago real / 360

Esta cifra representa una necesidad comercial.

Todavía no es nuestra decisión de riesgo.

Para clientes con actividad muy estacional puede ser más adecuado utilizar además los picos de venta.

Por ejemplo, una empresa puede vender normalmente 20.000 € mensuales a un cliente, pero alcanzar 80.000 € durante noviembre y diciembre.

Un límite basado exclusivamente en la media anual podría provocar bloqueos precisamente cuando llega la temporada más importante.

Por eso el cálculo debe reflejar cómo se produce realmente la relación comercial.


🔎 Paso 2. Analizar si el cliente puede soportar ese crédito

Ahora debemos analizar al cliente.

Porque volumen de ventas y plazo de pago únicamente nos dicen cuánto necesita.

No nos dicen si podrá pagarlo.

Entre las variables que conviene estudiar se encuentran:

  • facturación y su evolución;

  • rentabilidad;

  • patrimonio neto;

  • liquidez;

  • endeudamiento;

  • fondo de maniobra;

  • comportamiento histórico de pagos;

  • incidencias;

  • procedimientos judiciales o concursales;

  • antigüedad;

  • sector;

  • score o rating de riesgo;

  • evolución reciente de todos esos indicadores.

Por eso dos clientes que nos compren exactamente 300.000 € al año pueden justificar límites completamente diferentes.

Una compañía puede llevar diez años creciendo, obtener beneficios, mantener un patrimonio sólido y pagar puntualmente.

Otra puede presentar pérdidas, problemas de liquidez y retrasos crecientes.

El crédito comercial necesario puede ser idéntico.

El riesgo no lo es.


🎯 Paso 3. Consultar score, rating y opinión de crédito

Los informes comerciales pueden ayudarnos a convertir una enorme cantidad de información financiera y mercantil en indicadores más fáciles de utilizar.

Aquí conviene diferenciar tres conceptos.

Score

Estima el riesgo de incumplimiento mediante un modelo estadístico.

Rating

Clasifica al cliente dentro de una escala de riesgo determinada.

Límite u opinión de crédito

Expresa una valoración directamente en euros.

Esta última cifra resulta especialmente interesante porque se aproxima mucho más a la pregunta que realmente tiene un proveedor:

¿Cuánto riesgo comercial resulta razonable mantener abierto frente a esta empresa?

Pero hay un matiz muy importante.


⚠️ La opinión de crédito de Iberinform no es automáticamente tu límite individual

Iberinform incorpora en sus informes una opinión o límite de crédito, junto con información financiera, score de riesgo, incidencias y otros indicadores.

Sin embargo, esa opinión de crédito representa, de forma general, el riesgo comercial máximo que podría soportar la empresa respecto al conjunto de sus proveedores.

No significa que un único proveedor deba asumir toda esa cantidad.

Imaginemos:

Opinión de crédito de la empresa: 1.000.000 €

Eso no significa:

Podemos venderle un millón de euros a crédito.

La empresa puede trabajar simultáneamente con decenas o cientos de proveedores.

Por eso hay que contextualizar esa cifra.


🧮 Cómo estimar un límite individual a partir de la opinión de crédito

Existe una aproximación especialmente interesante.

Podemos calcular qué porcentaje representamos nosotros dentro de los aprovisionamientos del cliente.

Supongamos:

Aprovisionamientos anuales del cliente: 6.000.000 €

Nuestras ventas anuales al cliente: 360.000 €

Representamos:

360.000 / 6.000.000 = 6 %

Si una fuente especializada establece una opinión de crédito global de:

1.000.000 €

podríamos obtener como referencia aproximada:

1.000.000 × 6 % = 60.000 €

Es decir:

Opinión de crédito individual aproximada: 60.000 €

No es una garantía de pago ni una fórmula automática que deba aplicarse sin análisis adicional.

Pero añade una referencia muy interesante.

Y ahora podemos comparar:

Crédito necesario: 60.000 €

Opinión individual aproximada: 60.000 €

Las dos cifras resultan coherentes.


🧠 Paso 4. Aplicar nuestros propios límites de riesgo

Todavía queda otra pregunta.

Aunque el cliente pueda asumir determinada exposición:

¿Puede asumirla nuestra empresa?

Imaginemos una pyme cuyo beneficio anual es de 150.000 €.

Concentrar 200.000 € de cuentas a cobrar en un solo comprador puede representar un riesgo enorme aunque ese comprador presente actualmente una buena situación financiera.

Por eso una política de crédito debería incluir también límites internos.

Podemos controlar, por ejemplo:

  • exposición máxima por cliente;

  • concentración sobre la cartera total;

  • concentración por grupo empresarial;

  • concentración sectorial;

  • porcentaje respecto a nuestro patrimonio o resultados;

  • condiciones especiales para clientes nuevos;

  • autorizaciones necesarias cuando se supera determinado importe.

La solvencia del comprador es solo una mitad del problema.

La otra mitad es el daño que su impago podría provocar en nuestra propia empresa.


🛡️ Paso 5. Comparar el límite interno con el límite asegurado

Cuando existe un seguro de crédito aparece una referencia adicional.

Las aseguradoras analizan a los compradores y establecen el riesgo que aceptan cubrir para cada uno de ellos.

En Crédito y Caución esta decisión recibe el nombre de clasificación.

Esa clasificación permite conocer qué línea de crédito comercial está amparada por el seguro para ese cliente.

Esto no significa necesariamente que nuestra empresa tenga prohibido vender por encima.

Significa que debemos saber qué parte del riesgo estamos asumiendo nosotros y qué parte se encuentra dentro de la protección contratada.

La decisión puede cambiar completamente.

No es lo mismo tener:

80.000 € pendientes de cobro

con:

80.000 € correctamente encuadrados dentro de la cobertura correspondiente

que mantener esa misma exposición sin ninguna protección frente a un eventual impago.

Por eso el límite asegurado puede convertirse en una referencia adicional dentro de la política de crédito.


📌 Ejemplo completo: cómo calcular el límite de crédito de un cliente

Supongamos una empresa industrial que quiere trabajar con un nuevo distribuidor.

Datos comerciales

Ventas previstas:

360.000 € al año

Condiciones de pago:

60 días

Por prudencia estimamos que el plazo real puede situarse en:

70 días

1. Crédito necesario

360.000 × 70 / 360 = 70.000 €

Necesitamos aproximadamente:

70.000 €

de crédito abierto para mantener normalmente ese volumen de ventas.

2. Análisis externo

El informe comercial muestra:

  • cuentas razonablemente sólidas;

  • comportamiento de pagos correcto;

  • ausencia de incidencias relevantes;

  • rating favorable;

  • opinión de crédito global coherente con la operación.

Al ponderar nuestra participación sobre los aprovisionamientos del cliente obtenemos como referencia individual:

55.000 €

3. Política interna

Nuestra propia política permite asumir:

hasta 60.000 €

con ese nivel de riesgo.

4. Cobertura aseguradora

La clasificación disponible para el cliente es:

50.000 €

Tenemos por tanto cuatro cifras:

Referencia Importe
Crédito comercial necesario 70.000 €
Referencia de riesgo individual 55.000 €
Límite interno 60.000 €
Clasificación asegurada 50.000 €

¿Significa esto que debemos rechazar al cliente?

No necesariamente.

Significa que existe un desfase entre:

lo que necesita comercialmente

y

el nivel de riesgo que queremos asumir en esas condiciones.

Y ese desfase puede gestionarse.


🔧 Qué hacer cuando el cliente necesita más crédito del que queremos conceder

Volvamos al ejemplo.

Necesidad:

70.000 €

Límite que queremos asumir inicialmente:

50.000 €

Existe una diferencia de:

20.000 €

Tenemos distintas alternativas.

Podemos reducir el plazo de pago.

Podemos solicitar un anticipo.

Podemos dividir pedidos.

Podemos esperar al cobro de determinadas facturas antes de liberar nuevas entregas.

Podemos solicitar garantías adicionales.

Podemos revisar la operación cuando exista mayor experiencia de pago.

O podemos analizar una ampliación del límite si nueva información financiera justifica asumir más riesgo.

Esta es una idea importante:

Gestionar el riesgo de crédito no significa necesariamente vender menos. Significa encontrar unas condiciones de venta compatibles con el riesgo que queremos asumir.


💰 Cómo calcular el crédito disponible antes de aceptar un nuevo pedido

Una vez establecido el límite, la decisión diaria se vuelve mucho más sencilla.

La fórmula básica es:

Crédito disponible = límite autorizado – exposición actual

Supongamos:

Límite autorizado: 50.000 €

Exposición actual: 37.000 €

Entonces:

50.000 – 37.000 = 13.000 €

Disponemos de:

13.000 € de crédito disponible.

Si el cliente realiza un nuevo pedido de 8.000 €, la operación seguiría dentro del límite.

Si solicita 25.000 €, habría que revisar la operación antes de autorizarla.


📦 La exposición no son únicamente las facturas vencidas

Otro error habitual consiste en mirar solamente cuánto debe actualmente el cliente.

La exposición puede incluir, dependiendo de la política y del sistema de gestión utilizado:

facturas pendientes de cobro + mercancía entregada todavía no facturada + pedidos ya comprometidos

Supongamos:

Facturas pendientes:

30.000 €

Entregas todavía no facturadas:

5.000 €

Pedidos aceptados pendientes de entregar:

15.000 €

Nuestra exposición comercial comprometida podría alcanzar:

50.000 €

aunque contablemente solo aparezcan todavía 30.000 € como cuentas pendientes de cobro.

Este enfoque permite anticiparse al problema antes de que el riesgo se materialice.


🚨 Tener crédito disponible no significa que debamos seguir vendiendo

El límite tampoco debería funcionar de manera completamente automática.

Imaginemos:

Límite: 100.000 €

Exposición: 45.000 €

Aparentemente quedan 55.000 € disponibles.

Pero parte de esos 45.000 € corresponde a facturas que deberían haberse cobrado hace semanas.

En ese momento, el problema ya no es el límite.

Es el comportamiento de pago.

Una buena política de riesgos puede bloquear nuevas operaciones cuando aparecen:

  • facturas vencidas;

  • retrasos superiores a determinados umbrales;

  • nuevas incidencias;

  • deterioros del rating;

  • reducción de cobertura;

  • cambios financieros significativos.

El límite de crédito debe funcionar junto con un sistema de monitorización.


🔔 El límite de crédito no debería fijarse una vez y olvidarse

Un cliente puede ser perfectamente solvente cuando iniciamos la relación y presentar una situación completamente diferente dos años después.

También puede ocurrir lo contrario.

Una empresa pequeña a la que inicialmente concedimos 10.000 € puede crecer, reforzar su patrimonio y mejorar notablemente su comportamiento financiero.

Mantener indefinidamente el mismo límite también puede hacernos perder ventas.

Por eso el proceso debería ser continuo:

Analizar → fijar límite → vender → cobrar → monitorizar → revisar límite

Las herramientas de información empresarial permiten activar alertas cuando se producen cambios relevantes.

Insight View de Iberinform, por ejemplo, permite consultar información financiera, score de riesgo, límite de crédito e incidencias y realizar seguimiento de la evolución de las empresas.

La información adquiere mucho más valor cuando sirve para modificar una decisión antes de que aparezca el impago.


📆 Cada cuánto revisar el límite de crédito

No existe una periodicidad idéntica para todos los clientes.

Como referencia general, una revisión periódica puede realizarse al menos cada seis meses.

Pero determinados acontecimientos deberían provocar una revisión inmediata:

  • aumento importante de las ventas;

  • pedidos extraordinarios;

  • ampliación del plazo de pago;

  • retrasos crecientes;

  • nueva información financiera;

  • pérdidas;

  • aumento del endeudamiento;

  • incidencias de pago;

  • concurso o situación preconcursal;

  • modificación relevante del score o rating;

  • reducción de una clasificación asegurada.

Cuanto mayor sea la exposición, mayor debería ser también el nivel de seguimiento.


📊 Cliente nuevo frente a cliente histórico

No deberíamos aplicar exactamente el mismo criterio.

Cliente nuevo Cliente histórico
Ventas previstas Ventas reales de los últimos meses
Plazo pactado Plazo real de cobro
Sin experiencia propia de pago Histórico interno disponible
Mayor dependencia de información externa Combina información interna y externa
Puede requerir límite inicial prudente Puede ampliarse o reducirse según comportamiento

Una de las mejores fuentes de información sobre un cliente histórico está dentro de nuestra propia empresa.

Sabemos:

cuándo paga, cuánto compra, si solicita prórrogas, si discute facturas, si respeta los acuerdos y cómo ha evolucionado su comportamiento.

Esa información debería cruzarse con los datos financieros externos.


❌ Errores frecuentes al calcular el límite de crédito

Utilizar únicamente la facturación del cliente

Una empresa que factura 100 millones de euros puede tener problemas financieros.

El tamaño no garantiza el pago.

Utilizar únicamente un score

Un score ayuda a clasificar el riesgo.

No determina automáticamente cuánto dinero podemos mantener pendiente.

Confundir crédito necesario con riesgo aceptable

Que un cliente necesite 100.000 € para comprarnos a 90 días no significa que debamos concederle 100.000 €.

Ignorar los retrasos reales

Si pactamos 60 días pero cobramos sistemáticamente a 90, nuestra exposición real será mucho mayor de la calculada.

Analizar únicamente las facturas emitidas

Pedidos comprometidos y entregas pendientes de facturar también pueden aumentar la exposición.

No revisar el límite

Probablemente sea uno de los errores más peligrosos.

La situación financiera de una empresa cambia.

Nuestro límite también debería poder hacerlo.


🧾 Cómo calcular el límite de crédito en Excel

Una hoja de cálculo sencilla puede utilizar las siguientes columnas:

Campo Ejemplo
Ventas anuales 360.000 €
Plazo real de cobro 70 días
Crédito necesario 70.000 €
Límite aprobado 50.000 €
Exposición actual 38.000 €
Crédito disponible 12.000 €

La fórmula para el crédito necesario sería:

=Ventas_anuales × Días_de_cobro / 360

Y para el crédito disponible:

=Límite_aprobado – Exposición_actual

En empresas con muchos clientes, este proceso debería integrarse progresivamente con el ERP y con los sistemas de información y monitorización para que las decisiones no dependan de cálculos manuales aislados.


📌 Entonces, ¿qué límite de crédito debería conceder a mi cliente?

No existe una cifra universal.

Un método razonable consiste en combinar:

1. La necesidad comercial del cliente

¿Cuánto necesita para comprar al volumen y plazo previstos?

2. Su capacidad financiera

¿Qué indican sus cuentas, liquidez, endeudamiento, rentabilidad y evolución?

3. Su comportamiento de pago

¿Cómo paga realmente?

4. Información externa

¿Qué muestran su score, rating, incidencias y opinión de crédito?

5. Nuestra exposición

¿Cuánto tenemos ya pendiente o comprometido?

6. Nuestra tolerancia al riesgo

¿Qué impacto tendría el impago sobre nuestra empresa?

7. La cobertura disponible

¿Qué parte de la exposición está protegida mediante seguro de crédito?

El resultado de todo ese proceso debería traducirse finalmente en una cifra clara.

Porque un análisis financiero que termina sin responder:

¿Cuánto podemos venderle a crédito?

todavía no ha terminado.


🔎 De los datos a una decisión de crédito

Consultar cuentas anuales, BORME, incidencias o registros públicos puede proporcionar mucha información sobre una empresa.

El problema aparece cuando hay que convertir todos esos datos en una decisión comercial.

Ahí es donde los informes comerciales adquieren especial utilidad.

Las herramientas de Iberinform permiten integrar información financiera, score de riesgo, incidencias, opinión de crédito y seguimiento de empresas.

En VG Seguros de Crédito trabajamos con estas soluciones para ayudar a las empresas a responder a preguntas muy concretas:

¿Puedo venderle?

¿Cuánto?

¿A qué plazo?

¿Está aumentando o disminuyendo su riesgo?

Porque conocer la solvencia es útil.

Pero saber qué decisión tomar con ella lo es todavía más.


🛡️ Del límite de crédito a la protección frente al impago

Incluso el mejor sistema de análisis tiene una limitación.

Ningún modelo puede garantizar que un cliente vaya a pagar.

Una empresa financieramente sólida puede sufrir inesperadamente la pérdida de su principal cliente, una crisis de liquidez, una operación fallida o cualquier otro acontecimiento que deteriore rápidamente su situación.

Por eso el seguro de crédito añade una segunda capa a la gestión del riesgo.

Crédito y Caución analiza la solvencia de los compradores y establece clasificaciones que indican las líneas de crédito comercial amparadas por la póliza.

De esta manera el proceso deja de consistir únicamente en:

analizar al cliente

y pasa a ser:

analizar → establecer límite → monitorizar → proteger → actuar ante el impago

El objetivo no es dejar de vender a crédito.

Es poder hacerlo sabiendo cuánto riesgo estamos asumiendo y qué ocurriría si finalmente el cliente no paga.


❓ Preguntas frecuentes sobre el límite de crédito de clientes

¿Qué es el límite de crédito de un cliente?

Es el importe máximo de exposición comercial que una empresa decide mantener frente a un cliente en un momento determinado.

¿Cuál es la fórmula para calcular el límite de crédito?

Una primera aproximación al crédito necesario puede calcularse mediante:

Ventas anuales × plazo medio de cobro / 360

Sin embargo, esa cifra debe ajustarse posteriormente teniendo en cuenta la solvencia del cliente, su comportamiento de pago y la política de riesgos de nuestra empresa.

¿Cómo calcular el límite de un cliente nuevo?

Se utilizan las ventas previstas y el plazo de pago acordado para estimar su necesidad de crédito. Al no existir histórico propio, adquieren mayor importancia las cuentas financieras, incidencias, score, rating, informes comerciales y comportamiento conocido en el mercado.

¿Es lo mismo el límite de crédito que el score?

No.

El score expresa una valoración del riesgo mediante una puntuación o escala.

El límite de crédito traduce el análisis a una cantidad de dinero.

¿La opinión de crédito de Iberinform es el límite que puedo conceder?

No necesariamente.

La opinión de crédito se refiere al riesgo comercial estimado para el conjunto de proveedores de la empresa. Puede utilizarse como referencia para estimar un límite individual, pero debe contextualizarse según nuestra relación comercial.

¿Qué es el crédito disponible?

Es la diferencia entre el límite aprobado y la exposición que ya mantenemos con el cliente.

Crédito disponible = límite aprobado – exposición actual

¿Cada cuánto debería revisar los límites?

Conviene realizar revisiones periódicas y, además, revisar inmediatamente el límite cuando aparecen cambios significativos en ventas, comportamiento de pago, situación financiera, incidencias, rating o cobertura asegurada.

¿Qué ocurre si un cliente supera su límite?

No implica necesariamente rechazar la venta. Pueden reducirse plazos, solicitar anticipos, dividir pedidos, esperar cobros anteriores, obtener garantías adicionales o revisar el límite si existe nueva información que justifique una ampliación.

¿Un seguro de crédito elimina la necesidad de fijar límites?

No.

Precisamente una de las funciones del seguro de crédito es analizar y controlar la exposición frente a cada comprador. El límite sigue siendo una pieza central de la gestión del riesgo comercial.


📞 ¿Sabes cuánto riesgo estás asumiendo realmente con tus clientes?

Muchas empresas conocen perfectamente cuánto venden a cada cliente.

Muchas menos conocen cuánto dinero tienen realmente en riesgo.

Analizar la cartera permite detectar concentraciones, clientes cuya exposición ha crecido demasiado y diferencias entre el volumen vendido y los límites que realmente resultaría razonable mantener.

En VG Seguros de Crédito podemos ayudarte a analizar tu cartera de clientes, interpretar la información financiera disponible y estudiar cómo proteger las ventas a crédito mediante las soluciones de Iberinform y Crédito y Caución.

El objetivo no es vender menos.

Es poder crecer sabiendo a quién vendemos, cuánto riesgo asumimos y qué protección tenemos si algo sale mal.

 

 

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